Ayer, 1 de Marzo 2020, en a la Asamblea de Delegados de la Asociación Mutual Compartir lo confirmé. Sentí mucha complacencia oyendo los esfuerzos y los logros de la Mutual que gerencié por 30 años y de la cual hace 4 me retiré de su administración y que luego fui elegida delegada.
Todos los padres se inquietan por el futuro de los hijos cuando éstos llegan a la mayoría de edad y hay que dejarlos ir por el mundo cumpliendo su misión. Su equipaje son las vivencias, los valores, el ejemplo. Apropiándose de ellos, deben trabajar para sobrevivir en ambientes de competencia y confrontación.
Yo he tenido la misma inquietud en relación con la Mutual Compartir. Me tocó participar en su creación e inculcarle la doctrina mutualista, que para la época rescatábamos de la tradición que se seguía en los barrios populares. Aclaro que yo no aprendí mutualismo en la Universidad, la inducción primera fue de una trabajadora doméstica y luego amplié información escuchando a los líderes de las mutuales de los barrios de Medellín.
Con mi marido, Julio Cesar Montoya y mis amigas Amparo Lopera y Falconoer y Aguinaga, hicimos equipo para investigar y apoyar el mutualismo, recoger esa tradición y amoldarla a una mayor viabilidad económica y social. Por eso la Mutual Compartir se convirtió en el laboratorio donde se plasmaron las actualizaciones que proponíamos para las mutuales tradicionales. Importante reglamentar en edades y parentesco el auxilio exequial e iniciar el ahorro y el crédito, así las mutuales ampliarían posibilidades de servicio y de sustentabilidad económica.
Al asistir a la asamblea, 34 años después de estos afanes mutualistas, comprobé que se están viendo frutos, que así como lo soñamos, la Mutual Compartir se mantiene adherida a la doctrina mutualista y está sorteando los retos de cumplir con las disposiciones legales, cada más complejas, que exigen costos difíciles para una empresa cuyos asociados son de escasos recursos. Varios aspectos debo destacar de lo sucedido en la asamblea.
- Orgullo de ser mutualistas, que se nos hizo evidente al cantar el himno. “La Mutual Compartir nos ofrece con sapiencia, orgullo y fe en Dios, un legado que al hombre enaltece: El Trabajo, la Ayuda y el Amor”
- Claridad y sinceridad en los informes, lo que asegura la confiabilidad que se tiene en la administración.
- Pedagogía admirable para explicar a delegados de escasa escolaridad, temas contables y legales complejos, propios de especialistas. La Asamblea fue un real evento educativo, además de cumplir los requisitos legales, todos salimos más informados y con comprensión real de las exigencias que se tienen que cumplir para mantenerse como empresa legal, y que se están cumpliendo.
- Madurez en el debate de propuestas relacionadas con los retos económicos y sociales que tiene la Mutual. Muestra que los delegados, que en esta asamblea cumplen su periodo de dos años, avanzaron en comprensión de los asuntos administrativos y están comprometidos con aportar soluciones.
- Se cumplió una etapa más, y lo mejor y nos dejó motivación para seguir avanzando porque existen asociados fieles, directivos comprometidos y administración capacitada e inteligente.
La Mutual Compartir es una empresa solidaria, que a mí me recuerda lo que dice el tango: “Nació del sólido barrial buscando el cielo sin más ley que la esperanza”. Si, con la esperanza de que el Mutualismo sea alternativa cierta para llevar a la población vulnerable servicios de protección, financieros y de cultura solidaria. La historia de la Mutual Compartir se publica en la sección HISTORIA. "30 AÑOS. ¡Si 30 años! Haciendo finanzas mutualistas" .